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Ventajas para caseros e inquilinos

Ventajas para caseros e inquilinos

Ventajas fiscales de alquilar un piso

Fuente: blogbankia.es

El alquiler de una vivienda tiene ventajas fiscales a la hora de hacer la declaración de la renta. No solo el propietario se beneficia de ellas, sino que el inquilino también tiene una serie de beneficios por habitar una vivienda. Si tienes un piso en alquiler o eres alquilado, toma nota de las ventajas fiscales de las que puedes disfrutar.

Ventajas para los propietarios

Los propietarios de una vivienda en alquiler pueden contar con una reducción de un 60% como indica la Ley del IRPF. Este porcentaje se calculará a raíz de los ingresos que se hayan obtenido del piso en ese año, menos los gastos también adquiridos. Es decir, los beneficios que ha tenido el arrendador sobre el inmueble.

Sin embargo, solo podrán disfrutar de esta medida aquellos inmuebles que se usen como vivienda del arrendatario. Es decir, las casas destinadas a actividades profesionales o comerciales no aplicarán dicha deducción. Eso sí, estas viviendas deben ser tradicionales y no dedicadas exclusivamente al turismo, a las temporadas vacacionales o períodos cortos. Además, los rentistas están exentos de pagar el IVA cuando el inquilino utiliza la edificación como hogar.

La reducción en la declaración de la renta proviene, como hemos dicho, de los ingresos menos los gastos que ha percibido el arrendador en ese año. Los ingresos quedan claros cuales con, las mensualidades del inquilino. Sin embargo, ¿sabemos cuáles son esos gastos que se restan del total?

  • Intereses de préstamos o créditos que estén relacionados con la vivienda. Es decir, cuando se haya pedido un préstamo para mejorar el inmueble o para la adquisición de la misma.
  • Impuesto y tasas del estado que el casero tiene que pagar. Se incluyen: el IBI, tasa de limpieza, recogida de basura, alumbrado o gastos de comunidad.
  • Gastos por la formalización del contrato de arrendamiento.
  • Gastos de conservación y reparación de la vivienda. No se incluyen los gastos por mejora o ampliación del inmueble, sino aquel gasto que se ha hecho para mantener la vivienda habitable como la pintura o la reparación de electrodomésticos.
  • Gastos de suministros y servicios, como agua, electricidad o gas, siempre y cuando lo pague el propietario.
  • Las cuantías destinadas a la amortización y de los bienes que contenga y lleven a la depreciación de la vivienda.
  • Gastos derivados del seguro del hogar, como incendio, robo o roturas.

Para poder disfrutar de las ventajas fiscales, el casero debe incluir en la declaración del IRPF los ingresos y gastos percibidos del alquiler del inmueble. Todas la Comunidades Autónomas incluyen la deducción salvo La Rioja y Murcia, que dedican sus esfuerzos a que los jóvenes compren viviendas en lugar de pagar un alquiler.

Ventajas para los inquilinos

Los beneficios fiscales de los que pueden disfrutar los arrendadores de una vivienda dependen de la Comunidad Autónoma en la que residan. Sin embargo, la ley ha cambiado y solo aquellos que hayan firmado el contrato de alquiler antes del 1 de enero de 2015 pueden incluir el piso en la declaración de la renta. Para ello deben de haberse aplicado la deducción por alquiler en la declaración de la renta de ejercicios anteriores.

Por otro lado, se sitúan los ingresos de los inquilinos y es que no pueden superar los 24.107,20 euros anuales. La deducción para ellos es menor ya que se sitúa en el 10,05% de la cuantía que se haya pagado durante ese año. Sin embargo, esa cantidad pagada se limita a 9.040 euros de lo cual, lo máximo a percibir será 908 euros, aunque dependiendo siempre de la renta que tenga el declarante.

En estas circunstancias, al inquilino le podría convenir no cambiar de vivienda, utilizar las prórrogas del contrato y, si se terminan, también podrá seguirse aplicando la deducción si vuelve a firmar contrato con el mismo arrendador (sobre la misma vivienda), incluso aunque se modifiquen el importe y el plazo del contrato.

A estas ventajas se añaden las regionales. Es decir, las deducciones que permita cada Comunidad Autónoma. La edad del arrendatario o los ingresos del mismo, son las ventajas que incluyen la mayoría de las Comunidad Autónomas.

En Administraciones Corcho disponemos de un área específica de ventas y alquileres para ayudarle en sus gestiones y obtener las mejores condiciones para usted.

Sobre Administraciones Corcho:
Administraciones Corcho lleva más de 30 años trabajando como Administradores de fincas en Madrid (Carabanchel, Centro, Arganzuela, Usera, Latina , Villaverde…) y asesoría jurídica en especializada, ofreciendo unos precios competitivos y un servicio eficaz y profesional. Solicite presupuesto sin compromiso aquí.

Averías de electrodomésticos en un piso de alquiler

Averías de electrodomésticos en un piso de alquiler

Quién debe pagar las averías o la compra de electrodomésticos en un piso de alquiler

fuente: idealista.com

Un usuario del foro de idealista/news quiere saber quién debe pagar la reparación o compra de un electrodoméstico en un piso de alquiler. El Colegio de Administradores de Fincas de Madrid contesta que la LAU establece que el arrendador debe pagar las reparaciones necesarias para mantener la vivienda en condiciones de habitabilidad, mientras que el inquilino pagará las pequeñas reparaciones que exija el desgaste por uso ordinario de la vivienda. Eso sí, si la avería se produce al inicio del arrendamiento, la reparación o sustitución corre a cargo del casero.

En Administraciones Corcho usted dispone de un Servicio de Asesoría Jurídica que puede asesorarle y ayudarle en sus cuestiones legales como arrendador o arrendatario.

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2,2 millones de contribuyentes declaran ingresos por ser arrendadores

2,2 millones de contribuyentes declaran ingresos por ser arrendadores

Fuente: CincoDias.elpais.com

El número de caseros crece un 54,5% en 10 años

Desde hace al menos dos años el mercado de alquiler vive su particular era doradaporque cada vez hay más demanda de hogares que desean residir como inquilinos, la oferta aumenta para tratar de acomodarse a esa necesidad y los precios de las rentas acumulan ya tres años en positivo.

Sin embargo, en un país de propietarios, las casas en régimen de arrendamiento continúan estando sobre todo en manos de particulares, lo que dificulta, y de qué manera, tener acceso a estadísticas lo suficientemente representativas que arrojen luz sobre lo que está ocurriendo en este mercado. No existe un parque público de vivienda en alquiler social, como sí ocurre en otros países europeos, ni tampoco grandes operadores privados con amplias carteras de casas para alquilar.

Hoy por hoy es tan complicado recopilar datos con la suficiente representatividad que el Gobierno ha tenido que rectificar su objetivo inicial de elaborar un indicador de precios del alquiler (que llegó a anunciar que realizaría el INE). En su lugar, ha decidido reconvertirlo en un observatorio que periódicamente ofrecerá información sobre actividad y rentas con las cifras que suministren los portales inmobiliarios y otras empresas.

Pero si hay un registro público que sí puede medir, aunque no sea de forma absolutamente exacta, el volumen de caseros que existe en España, ése es del total de contribuyentes que tributa en el IRPF, cuántos declaran obtener ingresos procedentes del capital inmobiliario. Fuentes de Hacienda explican que han de tomarse en cuenta los ingresos que no constituyen actividad económica, porque en dicho apartado se incluyen o bien aquellas empresas que poseen más de un inmueble en arrendamiento o bien aquellos particulares con más de una casa en alquiler que decidieron constituirse en empresa (frente a los conocidos como rentistas).

Así, con datos relativos al ejercicio fiscal de 2015, que se presentó en 2016 y es el último con cifras cerradas disponibles, sobre un total de 19,3 millones de declarantes, 2.237.463 obtuvo ingresos por el capital inmobiliario, el 11,55% del total o, lo que es lo mismo, uno de cada diez. Esta cifra representa un incremento del 7% sobre el número de caseros de apenas un año antes, en 2014, coincidiendo con el inicio de la recuperación del mercado inmobiliario. Y todo apunta a que en 2016 y 2017 no habrá hecho sino aumentar.

Atractiva inversión

Asimismo, y según la serie de la Agencia Tributaria, se trata de una cifra que no ha dejado de crecer en los últimos años. En 2008, momento en el que se inició la crisis, un total de 1.643.284 contribuyentes declaró percibir ingresos del capital inmobiliario, lo que supone que desde entonces el incremento se eleva al 36,15%.

Diez años atrás (2006-2015), con los datos de la campaña de la renta de 2006, considerado por muchos como el cénit del anterior boom, el volumen de caseros ascendía a 1,44 millones. Esto significa que dos lustros después el número de ciudadanos que obtiene rentas por alquiler es un 54,5% superior y ha aumentado en casi 800.000 declarantes.

¿Qué explica este aumento de los arrendadores? Aunque pueda parecer contradictorio, el inicio y también el fin de la crisis han tenido que ver con este auge del alquiler, si bien es difícil determinar qué ha pesado más. Cuando estalló la burbuja inmobiliaria y comenzó la peor recesión en 70 años, muchos propietarios que no contaban con más salida que vender sus casas para poder saldar sus deudas tuvieron que rendirse a la evidencia de un mercado que quedó en shock ante el cerrojazo del crédito.

A la mayoría no les quedó otra opción que poner la casa en alquiler para, mientras llegaba el momento de la venta, al menos obtener ingresos por ella. Esos propietarios, como es lógico, se vieron obligados a irse también a otra vivienda como inquilinos o a volver al domicilio de sus padres u otros familiares. Se convirtieron de esa forma en caseros e inquilinos al mismo tiempo por obligación.

Después, llegó la recuperación económica, tras la mejora del empleo y la reapertura del grifo de la financiación; y las casas volvieron a venderse. Lentamente, fueron recuperándose los precios de los inmuebles, al calor del aumento de la demanda, y la inversión en vivienda recobró parte de su atractivo. De hecho, la alta rentabilidad bruta que ofrecen los arrendamientos frente a otros activos (4,2% anual y 10,9% si se le suman las plusvalías de vender el inmueble, según el Banco de España) explica también en gran medida el aumento del número de arrendadores.

Ahora, vuelve a haber cada vez más hogares que se convierten en caseros e inquilinos a la vez, pero lo son por elección/convicción. Conscientes de que la casa a la que se quieren mudar o bien no pueden pagarla en propiedad (el banco nunca les concedería el préstamo que necesitan) o bien creen que no será su opción de residencia para siempre, deciden convertirse en arrendatarios y en lugar de cerrar su primera vivienda, la alquilan. Todo un cambio cultural que algunos expertos vaticinan que seguirá al alza durante los próximos años.

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Los inquilinos morosos pueden ser desahuciados

Los inquilinos morosos pueden ser desahuciados

fuente: idealista.com

¿Debo esperar a que termine un contrato de alquiler para echar a un inquilino moroso?

Tengo un piso alquilado. Me deben cuatro meses de alquiler y el contrato vence el 15 de mayo de 2018. ¿Debo esperar a que venza el contrato o puedo empezar ya los trámites de desahucio y reclamar las rentas que me deben? En caso de empezar los tramites de desahucio y tres meses antes del vencimiento de contrato, ¿puedo notificar que no lo renovaré?

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) recoge el régimen jurídico aplicable a la relación de arrendador y arrendatario en los contratos de arrendamiento, tanto para uso de vivienda como para uso distinto de vivienda.

En cuanto a la duración del contrato, es preciso tener en cuenta que, de acuerdo al artículo 9 de la LAU, el contrato de arrendamiento durará el tiempo pactado por las partes. No obstante, la ley establece un sistema de prórroga obligatoria, según el cual si la duración del contrato fuese inferior a tres años, llegado el día del vencimiento del mismo, este se prorrogará obligatoriamente por plazos anuales hasta que el arrendamiento alcance una duración mínima de tres años, “salvo que el arrendatario manifieste al arrendador, con 30 días de antelación como mínimo a la fecha de terminación del contrato o de cualquiera de las prórrogas, su voluntad de no renovarlo”.

Esta prórroga del contrato es potestativa para el arrendatario y obligatoria para el propietario. No obstante lo anterior, debemos tener en cuenta que el pago de la renta constituye una obligación esencial del arrendatario. Conforme al artículo 27 de la LAU, el incumplimiento por cualquiera de las partes de las obligaciones resultantes del contrato dará derecho a la parte cumplidora a exigir el cumplimiento de la obligación o promover la resolución del contrato de arrendamiento, indicando expresamente que el arrendador podrá resolver de pleno derecho el contrato por la falta de pago de la renta o, en su caso, de cualquiera de las cantidades cuyo pago haya asumido o corresponda al arrendatario.

Por lo tanto, si ha habido un incumplimiento de las obligaciones contractuales por parte del inquilino, usted puede iniciar elprocedimiento de desahucio reclamación de cantidades regulado en la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), sin necesidad de esperar a la fecha de terminación del contrato.

Antes de presentar la demanda, debe enviar un requerimiento previo al inquilino exigiendo el pago de las rentas adeudadas para evitar la enervación de la acción en el procedimiento posterior. Si pese al requerimiento efectuado el inquilino no cumple con sus obligaciones, puede interponerse la correspondiente demanda de desahucio.

En Administraciones Corcho usted dispone de un Servicio de Asesoría Jurídica que puede asesorarle y ayudarle en sus cuestiones legales.

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Alquiler con opción de compra. Lo que debes saber.

Alquiler con opción de compra. Lo que debes saber.

Fuente:fotocasa.es

Alquiler con opción a compra: ¿cómo funciona?

La dificultad para acceder al crédito y la situación económica y laboral hacen que muchas personas que, inicialmente, se decantarían por la compra de un inmueble terminen viviendo del alquiler. Para muchas de ellas, el alquiler con opción a compra es una salida cada vez más común, ya que permite invertir el dinero destinado al alquiler a una posible compra. Pero, ¿en qué consiste y cómo funciona?

¿En qué consiste?

El alquiler con derecho a compra es un contrato doble o mixto, compuesto por dos subcontratos, uno de alquiler y uno de compraventa. Este permite al inquilino vivir arrendado en la vivienda por un tiempo determinado, tras el cual tendrá derecho a comprarla por un precio acordado al que se le descontarán, total o parcialmente, las rentas del alquiler pagadas hasta el momento.

Según el Tribunal Supremo, se trata de “un precontrato, en principio unilateral, en virtud del cual una parte concede a la otra la facultad exclusiva de decidir sobre la celebración o no del contrato principal de compraventa, que habrá de realizarse en un plazo cierto y en unas determinadas condiciones, pudiendo también ir acompañado del pago de una prima por parte del optante”.

Se trata de un tipo de contrato que puede resultar beneficioso para ambas partes: para el arrendatario porque puede vivir de alquiler mientras invierte en una posible compra; para el arrendador, por su parte, porque, mientras el inquilino no compra, tiene su vivienda en alquiler con la prima como seguro.

Este tipo de acuerdos no tienen por qué significar una cuota de alquiler más o menos elevada que en un contrato normal, pero sí implica un mayor desembolso inicial al tener que aportar una prima por la opción a compra, que suele ser mucho mayor a la cantidad aportada en una fianza. Además, en el caso de la prima y al contrario de lo que sucede con las fianzas, si al final el inquilino no se decide por la compra de la vivienda, perderá la totalidad de esta.

Por eso mismo, es muy importante asegurarse de que, llegado el momento, se va a poder pagar el precio de compra u optar a un crédito. Igualmente, si se tiene claro que esta es la opción más adecuada, antes de realizar o firmar el contrato hay que comprobar que la vivienda está libre de carga.

¿Cómo debe ser el contrato?

El alquiler con opción de compra es un contrato atípico, no contemplado por la Ley y que no aparece expresamente regulado en el Código Civil, aunque esté aceptado y reconocido en el Reglamento Hipotecario y en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Por eso mismo, es muy importante que todas las condiciones queden muy bien especificadas en el contrato.

Para que este sea vigente y, según el Tribunal Supremo, es obligatorio que, al menos, aparezcan estipuladas en él dos condiciones esenciales de la compraventa: el objeto del contrato y el precio.

Esto es, que se cede la decisión de adquirir la vivienda al inquilino tras los años marcados de alquiler y el precio de venta estipulado para la vivienda en el momento de firmar el contrato, la cantidad de las cuotas del alquiler y el porcentaje a descontar de la renta del alquiler, en caso de que se efectúe la compraventa. Si se aporta una prima inicial, que es lo habitual, también deberá aparecer la cantidad pactada de esta.

Al ser un contrato doble, es conveniente que en él se reflejen claramente todas las condiciones relativas, al arrendamiento y a la compra:

Contrato de alquiler:

– Plazo durante el cual el inquilino puede estar arrendado en la vivienda
– Plazo durante el cual el inquilino puede ejercer su derecho a la compra
– Cantidad de la renta mensual del alquiler
– Quién corre con los gastos de la comunidad o de una posible reforma

Contrato de compraventa:

– La voluntad de que el arrendador venderá al arrendatario la vivienda si este se muestra interesado en su compra;
– Precio de venta de la vivienda
– Porcentaje (fijo o variable por años) de las cuotas del alquiler realizadas hasta el momento de la compra a descontar del precio de venta
– Cantidad de la prima inicial aportada por el arrendatario (si la hay) por el derecho a la compra, normalmente fijada en función de un porcentaje del precio de venta pactado.

Condiciones y excepciones del alquiler con opción a compra

1. A la hora de realizar el contrato, no es imprescindible fijar una prima inicial por el derecho a la opción a compra aunque para el propietario es recomendable, ya que es una forma de asegurarse de que el inquilino está interesado en adquirir la vivienda. Se debe tener claro que la prima y las cuotas invertidas en el alquiler se perderán si, llegado el momento, el inquilino no ejerce la opción a compra.

2. El inquilino tiene derecho a permanecer arrendado en la vivienda durante los años que dure el contrato de alquiler, sea cual sea el plazo establecido para ejercer el derecho a la compra, ya que este subcontrato está regulado por la LAU.

3. El inquilino puede prorrogar, si así lo consiente el propietario, el contrato de alquiler, pero, en ese caso, la opción a compra caducará por ser dos contratos diferentes.

4. El propietario tiene la obligación de mantener el contrato y no ceder, alquilar o vender el piso a terceros durante el tiempo que dure este.

5. El inquilino tiene exclusividad en la compra de la vivienda dentro del plazo establecido en el contrato para ejercer su derecho a la opción.

6. La compra de la vivienda puede darse mucho tiempo antes de que termine el plazo fijado. De hecho, lo habitual es que el arrendatario se decida por la compra antes de los dos años, lo cual es beneficioso para ambas partes: el inquilino no sufre mucho la fluctuación en los precios y el propietario consigue deshacerse de la vivienda.

7. El precio de la compraventa no puede ser modificado ni por propietario, ni por inquilino. El precio del alquiler, sin embargo, sí que puede variar en función del IPC, si el dueño así lo exige.

8. Si el inquilino se retrasa en el pago de la renta más de dos meses perderá la opción a compra y, por lo tanto, la prima aportada.

9. El contrato puede inscribirse en el registro de la propiedad para que sea exigible a terceros, siempre y cuando ambas partes estén de acuerdo y cumplan con los requisitos básicos (que quede especificado el precio de compra, el de la prima y el plazo para ejercer la opción).

10. Al estar sujetos al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales Onerosas, estos contratos pueden dar lugar a diferentes situaciones fiscales:

– Si sólo se especifica el plazo y el precio de la vivienda, durante el contrato de arrendamiento, el inquilino podrá deducirse el alquiler y el propietario deberá declarar lo percibido por este; además, cuando se realice la venta, el propietario tendrá que declarar esa ganancia de patrimonio y, si procede, el comprador deducírsela.

– Si, además, el inquilino paga al propietario la prima por el derecho de la opción, este último deberá declarar esa ganancia aunque el primero no podrá desgravarla.

Sea como sea, el precio de la opción de compra y la parte de los alquileres que se descuente del precio final al ejercerse la opción de compra se podrán deducir en el IRPF en concepto de adquisición de compra habitual.

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