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Un impuesto que no debes pagar

Un impuesto que no debes pagar

¿Cómo queda lo del impuesto de Actos Jurídicos Documentados?

Tribunal Supremo. Como habrá leído en la prensa, tras reunirse en pleno, el Tribunal Supremo optó por no cambiar su criterio respecto al Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (AJD) de las hipotecas, y considerar que el obligado al pago de dicho impuesto es el prestatario.   En algunas sentencias recientes el Tribunal había considerado que, según la ley, el sujeto pasivo era el banco, pero el Pleno rechazó este nuevo criterio.

Reclamación difícil. A consecuencia de ello, se desvanece la posibilidad, originada por dichas sentencias, de reclamar a Hacienda la devolución automática del AJD no prescrito.   Si se encuentra en este caso y solicita la devolución, Hacienda denegará su solicitud; y aunque después recurra a la vía judicial, difícilmente le darán la razón.

Cambio normativo. No obstante, a raíz de esta polémica, la ley ha sido modificada. Desde el pasado 10 de noviembre, el sujeto pasivo en estos casos es el prestamista.   A partir de ahora, si formaliza una hipoteca, asegúrese de que en la provisión de fondos no le incluyen el pago del AJD. ¡Éste es un impuesto que ahora corresponde al banco!

Desde el pasado 10 de noviembre, el banco debe satisfacer el AJD que recae sobre de las hipotecas.

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Comprar para revender rápido: Hacienda espera…

Comprar para revender rápido: Hacienda espera…

Fuente: Invertia.com

Cuidado con adquirir vivienda para revender: la rentabilidad y Hacienda pueden darte una sorpresa

Los expertos advierten que es díficil que se mantengan las rentabilidades de los últimos 20 meses y que Hacienda planea gravar las plusvalías logradas en menos de un año.

Los expertos inmobiliarios se afanan por dar las claves de cómo se comportará el mercado en 2018 a fin de que quienes se están planteando comprar una vivienda en los próximos meses sepan como respira el sector. Y esto es lo que hacen desde Alfa Inmobiliaria, cuyo vicepresidente Jesús Duque avisa a quienes quieren comprar un piso para invertir de las cautelas que debe tener en cuenta.

“Si la idea es comprar para hacer una pequeña inversión, cuidado” alerta Duque, quien hace notar que “tras una etapa de extraordinario dinamismo, a futuro parece difícil obtener las rentabilidades alcanzadas en los últimos 20 meses. Además, recientemente Hacienda ha anunciado que próximamente gravará las plusvalías en la venta de propiedades adquiridas hace menos de un año, por lo que comprar una vivienda para rehabilitar, con el fin de venderla por algo más de lo invertido, será cada vez menos rentable”.

Se refiere este experto a las informaciones que apuntan a que Hacienda quiere que las operaciones de compraventa que se cierren en menos de un año también paguen el impuesto de plusvalías y, por lo tanto, quiere gravar los ‚pelotazos inmobiliarios‘ que hasta ahora no tenían que tributar por este impuesto. La medida e incluiría en la reforma de la plusvalía municipal –en la que se está trabajando tras las recientes sentencias del Constitucional que considera institucional el impuesto cuando se vende un inmueble a pérdidas- que se produce justo cuando la vivienda está recuperando su atractivo para los inversores tanto nacionales como internacionales.

El vicepresidente de Alfa Inmobiliaria recuerda que desde finales de 2014 los inmuebles –especialmente los localizados en algunas zonas de Madrid y Barcelona- se han revalorizado un 10% “y eso es una barbaridad” al estimar que son tasas de crecimiento de la revalorización que no se pueden mantener en el tiempo, por lo que aconseja prudencia a quienes tengan pensando comprar una vivienda para ponerla inmediatamente a la venta, sobre todo si van a hacer a hacer una inversión para reformarla antes de volverla a poner en el mercado. Y es que no tiene claro que sea un momento ideal para “el inversor especulativo, ese que compra para vender a corto plazo, ya que no hay datos reales que justifiquen esas subidas de precios: “La gente no gana más y paradójicamente las casas que más han subido son las casas más baratas que son las que tienen que comprar la gente más humilde”.

Jesús Duque piensa que lo que está ocurriendo es que los propietarios encarecen los precios más por una expectativa que por una realidad económica y el comprador hace lo mismo, es decir adquiere la vivienda a estos precios más caros también ante la expectativa de que van a seguir subiendo. En opinión de este experto esto es “una espiral endiablada”, por lo que considera que “quizá detrás de la idea del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, está que el sector inmobiliario se está calentando y hay que enfriarlo de alguna manera y que quien compra para vender en un año sepa que no se va a ir de rositas” por lo que reconoce que no le parece mal que se grave este tipo de operaciones especulativas a través de la plusvalía”. Insistiendo en que la fórmula “compro un piso, lo reforma y vendo ha sido el gran negocio pero eso ha contribuido a engordar los precios”.

Por ello, este experto aconseja comprar no para vender sino para poner la vivienda en alquiler y explica que en Madrid la rentabilidad mayor para comprar y luego alquilar la dan las viviendas más baratas, una operación cuya rentabilidad bruta anual cifra en un 6%, pero que después de restar el IBI, la Comunidad y otros gastos se puede quedar en un 4%. Y pone como ejemplo que una casa adquirida por unos 100.000 euros en Vallecas o Carabanchel se está alquilado por 450/500 euros mensuales.

En el otro lado, y como muestra indica que quien compró un piso por ejemplo en San Sebastián de los Reyes en noviembre de 2016 y lo vendió un año después ha podido sacarle a la transacción un 10% de rentabilidad, pero insiste en que “esto no puede mantenerse en el tiempo” y alerta: “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”.

Fiscalidad de las operaciones inmobiliarias

La abogada de Légalitas Dolores Salas Vázquez aporta un poco de luz sobre la fiscalidad que deben afrontar los propietarios que venden sus inmuebles actualmente y mientras el Gobierno acomete la reforma legal a la que le obligan las recientes sentencias del Tribunal Constitucional: El Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana( IIVTNU), conocido como Plusvalía Municipal, y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Ganancia de Patrimonio.

Sobre la controvertida plusvalía, la letrada recuerda que “es un tributo municipal que grava el incremento de valor que experimenten los terrenos de naturaleza urbana y que se ponga de manifiesto a consecuencia de la transmisión de la propiedad de los mismos por cualquier título”.

Y aclara que “solo grava la transmisión de terrenos urbanos; no está sujeta la transmisión de los terrenos que tengan la consideración de rústicos a efectos del Impuesto sobre Bienes Inmuebles”. Y explica que “la base de cálculo de este impuesto es el valor catastral del terreno, en el momento de la transmisión, a efectos del Impuesto sobre Bienes Inmuebles” y “sobre dicho valor se debe aplicar el porcentaje anual que determine cada Ayuntamiento”.

La base imponible –precisa- se obtendrá de multiplicar el porcentaje anual aplicable por el número de años de posesión del inmueble (sin tener en cuenta fracciones), con un límite máximo de 20 años. Sobre dicha base de aplica el tipo de gravamen, que igualmente está fijado por cada Ayuntamiento, sin que pueda exceder del 30%.

Dolores Salas recuerda que este impuesto está en fase de modificación, ya que “la reciente Sentencia nº 59/2017 de 11 de mayo, del Tribunal Constitucional concluye que tal y como está configurado el impuesto se vulnera el principio constitucional de capacidad económica en la medida que someten a tributación situaciones de inexistencia de incremento de valor”. Y aclara que el “Tribunal considera que el nacimiento de la obligación tributaria debe condicionarse la necesaria materialización de un incremento de valor del terreno. Es decir, que debe existir un incremento real, un beneficio“. Por lo que “a raíz de este pronunciamiento es necesaria una modificación legislativa que concrete los nuevos parámetros para el cálculo del impuesto, que a día de hoy, aún está pendiente”.

Además, la representante de Legálitas informa que la ganancia obtenida por la venta de un inmueble se debe declarar en el Impuesto de la Renta del correspondiente ejercicio fiscal, y se integrará en la base imponible del ahorro del IRPF. Precisando que la ganancia se determina por diferencia entre el valor de transmisión y el valor o coste de adquisición. Indicado que sobre dicho beneficio se aplican los siguientes tipos de gravamen: Para los primeros 6.000 euros un 19% y para los siguientes 44.000 euros un 21%, mientras que para el resto del importe (cantidades que superen los 50.000 euros) se aplica el 23%.

La abogada afirma que no hay que olvidar que “para los inmuebles adquiridos con anterioridad al 31 de diciembre de 1994 se aplican coeficientes reductores, que dependen del año concreto de la adquisición, a la ganancia correspondiente a los días transcurridos desde la adquisición de la vivienda hasta el 19 de enero de 2006”. Y precisa que el valor de transmisión de los inmuebles a cuya ganancia se aplica este régimen, no puede superar 400.000€.

Igualmente informa que existen determinados beneficios fiscales. La ganancia patrimonial quedará exenta en los siguientes casos:

a) La ganancia derivada de la transmisión de vivienda habitual por mayores de 65 años o por personas en situación de dependencia severa o de gran dependencia (conforme a la Ley de promoción de la autonomía personal y atención a las personas en situación de dependencia).

b) También queda exenta la ganancia derivada de la transmisión de cualquier bien inmueble realizada por mayores de 65 años siempre que el importe total obtenido se destine en el plazo de 6 meses a constituir una renta vitalicia asegurada a su favor. La cantidad máxima para contratar dicho seguro será de 240.000 euros.

c) Cuando el importe total obtenido por la venta de la vivienda habitual (realizada por cualquier persona sin límite de edad) se reinvierta en la adquisición de una nueva vivienda habitual en un plazo máximo de 2 años.

d) Cuando las ganancias patrimoniales se obtengan con motivo de la dación en pago de la vivienda habitual del deudor para la cancelación de la hipoteca de dicha vivienda, o debido a una ejecución hipotecaria. Será necesario que el propietario de la vivienda habitual no disponga de otros bienes o derechos en cuantía suficiente para satisfacer la totalidad de la deuda y evitar la enajenación de la vivienda.

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Herencia de un piso e impuestos que pagar

Herencia de un piso e impuestos que pagar

Fuente: Fotocasa.es

¿Te acaban de dejar un piso en herencia?

Si este es tu caso y acabas de adquirir una casa, un local o una finca, debes saber que tendrás que liquidar dos impuestos.

Estos dos impuestos a pagar en el caso de los pisos en herencia son el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, en la modalidad de Sucesiones y el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, más comúnmente conocido como la Plusvalía Municipal.

El Impuesto sobre Sucesiones y Donacionesen la modalidad de Sucesiones es un tributo que grava los incrementos de patrimonio obtenidos de manera lucrativa, por una persona física, que se pongan de manifiesto como consecuencia de un negocio mortis-causa, lo que significa que ha debido producirse el fallecimiento de la persona que nos deja la herencia.

El plazo para liquidar dicho impuesto es de seis meses desde que se produce el fallecimiento, y el lugar en el que hemos de realizar dicha liquidación es la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad Autónoma de residencia del fallecido.

A partir del 1-1-2010, a efectos de este impuesto, se considera que las personas físicas residentes en España lo son en el territorio de una Comunidad Autónoma, entre otros criterios, cuando permanezcan en su territorio un mayor número de días del período de los cinco años inmediatos anteriores, contados de fecha a fecha, que finalice el día anterior al de devengo, computando las ausencias temporales.

Salvo prueba de lo contrario, se considera que una persona física permanece en el territorio de una Comunidad Autónoma cuando en dicho territorio radique su vivienda habitual, definida esta conforme a lo establecido en el IRPF.

El Impuesto sobre Sucesiones es un impuesto progresivo, lo que supone que cuanto mayor sea la valoración de la masa hereditaria, es decir el valor del inmueble, mayor será el tipo impositivo que se va a aplicar.

Se deberá liquidar a través del modelo 650, incluyendo el valor del inmueble que normalmente se obtiene de la Consejería de Economía y Hacienda de la Comunidad Autónoma en la que se encuentre dicho inmueble

En la actualidad, el Impuesto sobre Sucesiones es un impuesto estatal que está cedido a las Comunidades Autónomas. Esto supone que la mayor parte de ellas hayan aprobado reducciones o bonificaciones que mejoran a las estatales. Sobre todo cuando se trata de transmisiones entre parientes directos, esto es, ascendientes, descendientes, o cónyuges, donde el importe final a pagar es bastante inferior.

En segundo lugar, tendríamos que liquidar el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, en adelante lo llamaremos la plusvalía municipal. Este se liquida en el ayuntamiento de la localidad en la que esté situado el bien inmueble, y el plazo igualmente es de seis meses desde que se produce el fallecimiento.

La base para efectuar el cálculo de la plusvalía es el valor catastral del suelo, al que se le multiplica por el número de años que hayan transcurrido desde la anterior transmisión y por unos coeficientes que establece la propia Ordenanza fiscal del Ayuntamiento que regula el impuesto. El resultado lo hemos de multiplicar por el tipo impositivo que también ha de indicarse en dicha ordenanza.

En la actualidad este impuesto está siendo muy controvertido. Estamos pendientes de cambios en la Ley de Haciendas Locales, a raíz de una Sentencia del Tribunal Constitucional, ya que el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana es un tributo directo que grava, según el artículo 104 de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, el incremento de valor que experimentan dichos terrenos. Y se ponga de manifiesto a consecuencia de la transmisión de la propiedad de los terrenos por cualquier título o de la constitución o transmisión de cualquier derecho real de goce, limitativo del dominio, sobre los referidos terrenos.

Y la reciente Sentencia del Tribunal Constitucional (que resuelve la cuestión de inconstitucionalidad núm. 4864-2016 promovida por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo núm. 1 de Jerez de la Frontera, en relación con el art. 107 del texto Refundido de la Ley de Haciendas Locales, aprobado por Real Decreto Legislativo 2/2004 de 5 de marzo) concluye que tal y como está configurado el impuesto se vulnera el principio constitucional de capacidad económica. Y declara inconstitucionales y nulos de pleno derecho los artículos 107.1 , 107.2 a) y 110.4 de la Ley de Haciendas Locales, en la medida que someten a tributación situaciones de inexistencia de incremento de valor.

El Tribunal considera que el nacimiento de la obligación tributaria puede hacerse depender de la transmisión de un terreno, y podría ser una condición suficiente en un tributo cuyo objeto es el incremento de valor de un terreno. Al hecho de esa transmisión hay que añadir la necesaria materialización de un incremento de valor del terreno, exponente de una capacidad económica real o, por lo menos, potencial. Sin embargo, cuando no se ha producido ese incremento de valor del terreno transmitido, la capacidad económica pretendidamente gravada deja de ser potencial para convertirse en irreal o ficticia, violándose con ello el principio de capacidad económica.

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Evita las sanciones si tienes un piso turístico

Evita las sanciones si tienes un piso turístico

Fuente: idealista.com

Cómo declarar tus ingresos si tienes un piso turístico para evitar sanciones

Gracias a las plataformas de alquiler vacacional, cada vez más ciudadanos recorren el mundo sin demasiados costes, y todo ello gracias a que van alquilando casas o habitaciones a través de los distintos países, de forma mucho más económica que si se hospedasen en un hotel, por lo que cada vez más personas se animan a utilizar estas plataformas para viajar, lo que hace que la oferta y la demanda se haya disparado en los últimos meses.

Pero también debemos de indicar que en los últimos meses han aumentado las notificaciones emitidas por parte de la Agencia Tributaria en las que se solicita información a los dueños de los inmuebles publicitados en estas páginas, obligando a rendir cuentas al fisco.

Y si bien es cierto que muchos de los titulares de los inmuebles lo tienen declarado, también hay que destacar que hay un gran número de contribuyentes que desconocen, o bien que no declaran dichos ingresos.

Alquilar a través de estas páginas web no deja de ser un ingreso, esto es, un rendimiento que percibimos, el cual ha de ser incluido en nuestra autoliquidación de IRPF, por ello si no lo hacemos estamos incumpliendo la normativa fiscal y nos enfrentamos a sanciones que más adelante comentaremos.

Si bien es cierto que cada vez hay más usuarios, también es cierto que cada vez más la Agencia Tributaria revisa que se declaren las rentas obtenidas por dichos alquileres, y se utilizan mecanismos de control que a veces resultan completamente inverosímiles.

Entre ellos, se está recurriendo a acceder a estas aplicaciones para ver si todos los clientes que publicitan los inmuebles, realmente declaran esos alquileres, y lo cierto es que un gran número de contribuyentes no los ha declarado, por lo que se enfrentan a un procedimiento de comprobación por parte de la Agencia Tributaria que muy probablemente finalizará con una regularización que implicará que se tengan que abonar cantidades por tal concepto, así como posibles sanciones.

Los contribuyentes con un inmueble alquilado tienen que declararlo en su renta como un rendimiento de capital inmobiliario, permitiendo que se desgraven los gastos que hayan tenido con ocasión de ese alquiler y el incumplimiento de esta obligación hace que se expongan a que la Agencia Tributaria les envíe una propuesta de liquidación en la que se le incluirán las rentas que no ha declarado, saliendo, por tanto, un resultado distinto, que normalmente suele ser menos a devolver o bien, más a pagar, más intereses de demora.

Pero no sólo nos enfrentamos a la liquidación en sí, sino que además, la Administración Tributaria tiene potestad sancionadora, de tal manera que además de hacernos pagar los importes que en su día no declaramos, puede imponernos una sanción, por entender que la actuación llevada a cabo no ha estado dentro de los límites legales y está orientada a defraudar a la Administración, por lo que impone una sanción que puede ir entre el 50% y el 150% de lo dejado de declarar, en función de si se califica como leve, grave o muy grave.

En la actualidad, la mayor parte de las sanciones que se imponen suelen ser del 50% de lo dejado de declarar, aunque dependerá de la valoración que la Administración haga, y si no efectuamos recurso alguno frente a la liquidación y a esa sanción y pagamos la sanción en los plazos establecidos, se nos hará una rebaja de un 25%.

Por tanto, si publicitamos una vivienda y la alquilamos pero después no declaramos los ingresos, esto nos puede salir caro.

Si el alquiler de la vivienda se limita a la mera puesta a disposición de la misma de forma temporal, sin complementarse con la prestación de servicios propios de la industria hotelera, tales como restaurante, limpieza, lavado de ropa y otros análogos, y siempre que no concurran las circunstancias previstas en el apartado 2 del artículo 27 de la LIRPF, las rentas derivadas del arrendamiento tendrán la calificación de rendimientos del capital inmobiliario.

Se han de incluir los ingresos percibidos y a su vez la Ley nos permite incluir los gastos necesarios para la obtención del rendimiento, tales como el IBI, la comunidad, Tasas de basuras, seguros, etc…siempre por la parte proporcional al tiempo que hayan estado alquilados.

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¿Donar un piso o dejarlo en herencia?

¿Donar un piso o dejarlo en herencia?

Fuente: Elpais.es

¿Donar la vivienda o dejarla en herencia? Pros y contras.

Los expertos coinciden en que las herencias son generalmente menos gravosas que las donaciones, pero hay excepciones y matices

Dejar en herencia una vivienda para que los hijos o las personas más cercanas puedan disfrutar de tu bien cuando ya no estés. O ayudar a tus queridos mientras sigas vivo y donarla. Las razones que empujan a decantarse por una u otra opción depende de muchos factores, entre ellos, la situación familiar o social en la que cada uno se encuentre. Uno de los elementos que, según los expertos, suele jugar un papel relevante, es la conveniencia económica de una de las dos opciones frente a la otra.

“El planteamiento correcto, o el que a mí me gusta en estas situaciones”, matiza Antonio Ripoll, notario en Alicante, “es que solo debe donarse aquello de lo que puedes prescindir sin afectar a tu calidad de vida, excepto si tu hijo tiene una auténtica necesidad que, a través de la donación, pretendes colmar”. No hay que precipitarse, pues, y hay que ponderar los riesgos para tu salud financiera. “Es algo así como cuando te dicen que a la bolsa solo se juega con lo que te sobra”. Pero, ¿cuáles son las ventajas y las desventajas de las donaciones y de las herencias? ¿Y qué obligaciones conllevan?

El usufructo, para donar y seguir disfrutando del bien

Tal y como ocurre en una compraventa, la donación obedece a un acuerdo voluntario entre la persona o las personas que ceden la vivienda y el o los contrayentes. La diferencia es que en el caso de la donación no existe precio.

Algunas veces, sin embargo, los donantes escogen reservarse algún derecho sobre la vivienda a la que renuncian, señala Ripoll. En muchos casos se trata del usufructo, un pacto según el cual el usufructuario puede seguir disfrutando de la vivienda hasta que siga vivo, aunque ceda a otra persona la titularidad, en este caso llamada nuda propiedad. El nudo propietario podrá disponer plenamente del bien solo una vez haya fallecido el usufructuario.

Si no se acuerda algo distinto, el régimen general del usufructo prevé que los gastos por “el disfrute de la vivienda, como luz, agua, gastos ordinarios de comunidad o IBI, le corresponden al usufructuario”, destaca Ripoll. Los gastos extraordinarios, por el contrario, “serán del nudo propietario, con ciertas compensaciones, en determinados casos”. Existen sin embargo algunas excepciones debido a las distintas regulaciones previstas en algunas Comunidades Autónomas.

Si donas, cuidado con el IRPF

En el caso de una donación, quien adquiere la vivienda deberá abonar no solo el Impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana (IIVTNU, la llamada plusvalía), sino también el Impuesto de donaciones. Solo algunas Comunidades Autónomas (Madrid, Castilla-La Mancha, Murcia, Canarias y Baleares) prevén bonificaciones de este tributo. El Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) indica que, por ejemplo, si un hijo de 30 años recibe de su padre 800.000 euros en efectivo, pagará por este impuesto 200 euros en Canarias, pero 208.000 euros en Andalucía, las regiones en las que el tributo resulta más económico y más caro, respectivamente.

Para Xavier López, director del Área fiscal del despacho de abogados Sanahuja Miranda, es importante destacar que “una donación tributa donde resida la persona a la que va destinada”, pero en el caso de las donaciones de inmuebles, “se pagará en función de donde estos bienes estén ubicados”.

Algo que a veces pasa desapercibido, señalan los expertos, es que el donante también tendrá que echar cuentas con Hacienda y no podrá librarse del fisco por el mero hecho de haber cedido la vivienda sin contrapartida económica. Por el contrario, se verá obligado a integrar en la declaración de la renta la ganancia patrimonial derivada de la vivienda de la que se desprende, como si se tratara de una compraventa. Al no haber intercambio de dinero en una donación, este aspecto “se olvida erróneamente, y luego sorprende”, asegura Ripoll.

La herencia es más barata, pero hay excepciones

La donación de una vivienda puede ser ventajosa por dos razones, según Ripoll. Por la eventual bonificación en el impuesto sobre donaciones y porque quien la recibe se asegura en el acto la recepción de lo donado. Se evita así que la persona que dona pueda cambiar voluntad y reflejar este cambio en sus disposiciones testamentarias o que sencillamente venda la vivienda que podría donar.

El donante, por el contrario, tiene que ser consciente de que, al regalar la vivienda, la pierde, y que puede ocurrir que el donatario no la utilice según sus deseos. Si la donación se hace en favor de hijos menores, subraya el también autor del Blog del Notario, “el régimen de disposición de los bienes, aunque estos sigan controlados por los padres, es distinto y puede requerir determinadas autorizaciones judiciales”.

“Por lo general, las herencias son menos gravosas que las donaciones”, advierte López. “En la mayoría de Comunidades Autónomas, la tributación en caso de transmisión mortis causa suele ser significativamente inferior que en caso de transmisión a través de donación en vida”, añade. No obstante, en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, “existe una bonificación en la cuota marginal del 99% del impuesto sobre las donaciones de padres a hijos”, matiza López. Y, si el bien donado es un inmueble con una antigüedad de más de 25 o 30 años, el impacto del IRPF para el donante se reducirá drásticamente gracias a una serie de reducciones fiscales. Lo mismo ocurre en caso de donación de la vivienda habitual con reserva de usufructo para el donante, señala el letrado.

“Entre otras excepciones, solo ciertas donaciones de padres a hijos destinadas a la adquisición de una vivienda habitual pueden equiparar su fiscalidad al de su adquisición mediante herencia”, ahonda López. Existen también “relevantes reducciones fiscales aplicables en todo el Estado en caso de donación y herencia de acciones en empresas familiares”, recalca.

Las deudas también se heredan

A diferencia de lo que ocurre en una donación, junto con los bienes que se heredan, se transmiten también las deudas. El hecho es que, en la mayor parte del territorio español, “el heredero responde no solo con lo heredado, sino también con lo propio, por las deudas del fallecido, así que es muy importante calibrar el pasivo del difunto”, explica Ripoll.

En este caso también, el heredero deberá abonar tanto el impuesto sobre la plusvalía como el de sucesiones. La cuantía de este tributo, una vez más, dependerá de la Comunidad Autónoma en la que residía el fallecido o aquella en la que haya permanecido más días durante los cinco años previos al fallecimiento. El REAF calcula que, si un soltero de 30 años hereda bienes de su padre por 800.000 euros, la Comunidad Autónoma en la que más tributará por la sucesión será Andalucía, con 164.000 euros. La región en la que menos abonará por este concepto, por el contrario, será Canarias, con 134 euros. No habrá ninguna consecuencia en el IRPF.

En resumen, “en principio es más ventajoso heredar, pero ¿quién sabe cómo queda la legislación fiscal cuando una persona fallezca?”, se pregunta Ripoll.

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